Sonata infernal
Kim Dong-in es el padre del cuento moderno coreano y uno de los escritores más talentosos y polémicos de Asia. Activo entre las décadas de 1920 y 1940, escribió en una época marcada por el nacionalismo, la ocupación japonesa y la exigencia de una literatura moralizante. Frente a ello, defendió la autonomía del arte: una escritura centrada en las zonas más oscuras de la experiencia humana.
Sonata infernal reúne sus mejores relatos y abarca el arco completo de su obra. Son textos profundamente psicológicos, a veces descarnados, a veces marcados por el humor ácido propio de su tiempo. Entre ellos se encuentra Papas, que narra la decadencia de una mujer arrastrada a los barrios marginales de la ciudad; Cartas y fotografías, que ironiza sobre la sociedad de las apariencias en la Corea moderna; y Sonata infernal, la inquietante historia de un músico prodigioso que solo logra componer obras maestras después de cometer crímenes.
En su honor se creó en 1955 el Premio Dong-in, que sigue siendo uno de los galardones literarios más prestigiosos de Corea y ha distinguido a algunas de las voces más influyentes de la narrativa coreana contemporánea, como Shin Kyung-sook y Hwang Sok-yong.