Ojos nuevos
El amor es más fuerte que la pornografía
Hay noches que no parecen distintas a las demás, pero en el mundo invisible se viven con agitación. El viernes fue una de esas noches: mientras en la tierra se celebraba el matrimonio de la antigua novia de Vicente (no con él, sino con otro; ahí el drama), en el infierno se afilaban los colmillos y en el cielo se urdía una defensa. Con un encuadre teatral, el lector asiste a un curioso “tribunal nocturno”. En medio de la noche, dos ángeles visitan en sueños a Vicente: el diablo Grimson está decidido a empujar al joven hacia la adicción a la pornografía, mientras que el ángel Lumen asume la misión de defenderlo, e incluso de ofrecerle un camino para abandonar esa costumbre por completo. El juez es el mismo Vicente: a él le corresponde decidir su destino. Pero la historia no termina ahí. En el segundo acto, ángel y diablo dejan la escena y los releva un misterioso Arcángel. Valiéndose de la metáfora del alpinista, este mentor propone a Vicente un recorrido de siete pasos para escalar la montaña de la virtud y “clavar la bandera” en la cumbre, es decir, disfrutar una vida casta y contemplar el mundo con ojos nuevos.