Paraíso de las aves del Bío-Bío
La poesía de Pedro vuela junto a los gigantes del mar, como el albatros, que se desliza con elegancia sobre los vientos del sur, o el petrel, que en su travesía nocturna dibuja constelaciones nuevas sobre la inmensidad del océano. También nos muestra al pelícano, con su vuelo pausado y sabio, y a la gaviota dominicana, que cruza los cielos desde el mar hasta los ríos urbanos, uniendo lo costero con lo cotidiano.