Pequeño latido del universo
La autora de esta prosa poética sitúa sus pensamientos, emociones, sentimientos desde una voz protagónica que se desplaza por diversos paisajes y escenas vitales de sobrevivencia y denuncia. Todas las pulsiones de su escritura van hilando cuidadosamente unos ecosistemas, donde la ñuke mapu es el eje sensorial creativo por excelencia. Con sus letras escenifica la cuestión doméstica “propia de las mujeres y de las niñas”, aunque sin soslayar las memorias, violencias y traumas que la cultura (patriarcal) ha inscrito en sus vivencias.
Cada imagen que leemos en estas páginas se ha tejido desde las reflexiones de la poeta con tonos a veces intimistas, otras veces irónicos, incluyendo el trabajo laborioso con las metáforas y alegorías que van desocultando lo no dicho, lo que no pudo decir en el momento que debía decirlo.
Andrea González Macaya construye y ficciona lugares y motivos de escritura a través de ciertas psicodinámicas orales propias del relato que se transmiten de generación en generación. Presenta anáforas, repeticiones, imágenes, y a su vez va nombrando todo lo que está en su contexto más inmediato sin recurrir a conceptos ni abstracciones. Se trata de una poesía que se puede ver, que se puede oír, que se puede oler en cada párrafo