René Tobar
Inspirada en hechos reales, «René Tobar» se adentra en la memoria de una familia chilena marcada por la culpa, la pérdida y el arrepentimiento. Víctor Valenzuela, su autor, escribe no solo para narrar, sino para perpetuar la huella de un hombre que, tras extraviarse en los márgenes del delito, halla en el conocimiento una forma de libertad interior. Es la historia de una caída y de un despertar, contada sin alardes, desde el pulso íntimo de lo cotidiano. Lo que emerge es la figura de un antihéroe que recorre, a su modo, el camino del héroe, no desde la conquista, sino desde la caída; no desde la gloria, sino desde la conciencia. El autor observa con empatía —quizá también con una necesidad de perdón— a un hombre que ha tocado fondo y que, sin embargo, decide mirar la vida desde otro lugar. En ese gesto, la novela se convierte en una meditación sobre lo humano: sobre el error, la justicia, la fragilidad del tiempo y la posibilidad de aprender incluso cuando todo parece perdido. Ambientada en un Chile posdictadura, la narración recupera los paisajes urbanos de Santiago, su arquitectura, su habla y su historia reciente. «René Tobar» no pretende justificar, sino comprender. Es, ante todo, un ejercicio de memoria: un intento por dignificar a quienes erraron, por mirar de frente lo que la sociedad suele dejar en penumbra. En sus páginas habita la certeza de que incluso en los espacios más oscuros puede germinar la luz del conocimiento y el deseo de redención.