Jardín del alma
Sonido, significado e imagen conforman la pieza musical que es la poesía. Unidos, dan forma, en una lengua milenaria, a un tipo de arte: el haiku. Desde la admiración literaria por la cultura nipona nace este poemario, «Jardín del alma», que traslada lo más primigenio de la poesía japonesa al idioma español. No tratando de imitar, sino de reinterpretar las unidades mínimas de medida que conforman su lengua. El haiku se conforma de moras, unidades de sonido más cortas que una sílaba, que capturan la esencia de la naturaleza con sencillez. A su vez, evocan una estación —kigo— y yuxtaponen dos imágenes, reflejando asombro, nostalgia o alegría. Desde aquí, Javier Ramírez, su autor, traslada lo esencial del haiku —el sonido— hacia un territorio no tradicional: no una adaptación silábica, sino una unidad mayor y completa. En nuestro idioma español, la palabra. De esta forma, la estructura de 5-7-5 moras se construye aquí en 5-7-5 palabras, respetando una respiración breve y natural, y elaborando una imagen condensada que captura la inmediatez del ejercicio de la contemplación. Aquí, cada verso y cada palabra están pensados para encantar de manera independiente. Vienen, se sienten y se dejan ir, como un acto meditativo y consciente de disfrute. En suma, te invita a habitar lentamente cada palabra y cada imagen, proyectada en el sonido.