Los cuadernos de Mañungo
Testimonios de un carpintero chilote
Me llamo Manuel Cárcamo Mansilla y, para todos los que me conocen, Mañungo. Soy natural de Mechuque. De allí salió mi familia entera. Todos carpinteros de tomo y lomo. A mis 62 años me siento orgulloso de haber seguido la huella de mi padre, de mi abuelo y de mi bisabuelo. Yo solo soy el fruto de una semilla sembrada hace casi cien años.
Hay muchos cuadernos que todavía no paso en limpio. Pero ahí están, en un estante de mi casa. De vez en cuando los hojeo para reconstruir mis andanzas. Y, sobre todo, para acordarme de mis amigos. A muchos de ellos los dibujo de memoria, porque se me graban y nunca más los olvido.
Un día se me ocurrió que cuando yo me vaya de este mundo me echaran al cajón con unos cuadernos en blanco y un buen manojo de lápices. En una de esas sigo escribiendo del otro lado, donde dicen que está el paraíso. Pero por nada del mundo cambiaría el paraíso que me tocó vivir. No hay como mi tierra chilota.