Hombre que mata hombres
Después de Vivir con un Escort, Alonso Fernández, en Hombre que mata hombres, se adentra en el universo interno de un trabajador sexual que presta servicios exclusivamente a hombres.
Tincho Valenti, un escort en ascenso, acuerda un contrato de comercio sexual intradomiciliario con Néstor, un hombre maduro y el cliente más acaudalado que ha conocido. Más allá de disfrutar sus servicios a diario, Néstor lo impulsa a insertarse en las altas esferas económicas y políticas de Buenos Aires, transformándolo en un símbolo de lujo y exhibiéndolo como un trofeo.
El éxito de Tincho es inmediato. Sin embargo, mientras se consolida como un empresario sexual de sí mismo, enfrenta su vulnerabilidad y la necesidad de expandir su limitado mundo afectivo. Tras una serie de fracasos, buscará estabilidad emocional enamorándose y ayudando a otros sin esperar retribución económica.
Convertido en activista por el bienestar de los trabajadores sexuales masculinos, denuncia la marginalidad y el abandono político de un colectivo ausente del debate. En este giro, Alonso Fernández combina el relato íntimo con la denuncia social.
La relación de Tincho con una clase que lo eleva y lo cuestiona se erige como una metáfora del lucro sexual silenciado y de su transformación en una acción política urgente.
Con una atmósfera erótica y crítica, la novela retrata su evolución personal y los conflictos que desafían el poder hegemónico, abriendo también un espacio de esperanza.