Universidad de Chile: Heredera de 150 años de enseñanza superior agronómica
En educación agrícola, muchos de los primeros esfuerzos nacieron de inquietudes que afectaban la vida normal ciudadana, como era la preocupación por la disponibilidad y sanidad de la producción de alimentos básicos. Es el caso de Chile, la Sociedad Chilena de Agricultura, creada hace casi más de 180 años y precursora de la actual Sociedad Nacional de
Agricultura, empezó a preocuparse por la escasa o insuficiente producción agrícola del país, de los riesgos de pestes, enfermedades, del desamparo e indefensión del agricultor ante desastres que impedían cosechas normales. También, principalmente por la falta de personas preparadas con el conocimiento necesario para mejorar sistemas de producción, para auxiliar
a los agricultores y para mejorar, en general, el abastecimiento necesario de alimentos.
Así se incubó la idea de tener un lugar donde se pudiera instruir en las labores agrícolas a personas que cumplieran con el objetivo de mejorar y ayudar a la producción de alimentos.
Este libro describe ese proceso de inicio lento y dificultoso, con muchas ideas y buenas intenciones, pero lleno de fallas en acciones efectivas, de restricciones propias del desarrollo de la época, incomprensiones, de ignorancias, de fracasos, destacando a los individuos, que por
su interés visionario, a pesar de las dificultades, perseveraron tesoneramente en su acción de impulsar progreso, desarrollo y bienestar a la comunidad.
Estos individuos, agricultores y dirigentes de la naciente Sociedad Chilena de Agricultura, fueron exitosos, porque apoyados por el Estado sembraron una semilla sólida y, por la necesidad evidente de su producto, su germinación, brotación y desarrollo se produjo en forma exitosa, sólo cuando las condiciones ambientales y la acción decidida y perseverante de sus impulsores cultivadores lo permitieron.
“…establecer una facultad de agricultura, así como la hai de medicina, de derecho, etc…..” (El Agricultor, 1843), señala pioneramente el principio de que el desarrollo agrícola de un país nace de la preparación de sus propios técnicos, profesionales y académicos, con los estudios, la investigación y la enseñanza que se realice de la solución de nuestros propios problemas,
con la utilización racional de toda la información disponible de experiencias nacionales y extranjeras.
Este libro es una secuencia de acciones que, fueron trazando hechos concretos que dieron como resultado la preparación exitosa de técnicos, profesionales e investigadores que impulsaron y sostuvieron una evolución extraordinaria, desde esos difíciles comienzos, hasta la realización actual de una sólida agricultura, que hoy, casi dos siglos después de los inicios, se describe en el lema: “Chile es el productor y el mundo nuestro mercado”.
Rendimos homenaje a quienes ayudaron a construir la sólida educación agrícola chilena, que ha formado una masa crítica de muy bien preparados técnicos agrícolas desde 1847, agrónomos desde 1876, ingenieros agrónomos desde 1882, y de investigadores desde 1957.