Carlos Olivares Vásquez, primer actor
Carlos Olivares Vásquez fue un pionero. Estudió electrónica en la Universidad Católica de Valparaíso, pero se involucró con las compañías del Teatro Obrero que se formaban en el puerto y las tablas se lo llevaron. Tomó sobre sus hombros la misión de difundir el teatro criollo, aquel de los sainetes, de las tonadas y cuecas, de los monólogos y de los esquinazos. El mismo escribió los libretos y en 1928 se lanzó con su compañía a recorrer el país, en aquellas giras heroicas que llegaban a rincones imposibles y recibían el aplauso de un público agradecido. Olivares se codeó con los mejores, se aventuró en la Argentina en donde compartió escenario y micrófono con grandes figuras, entre ellas Pedro Quartoucci. Regresó a Chile no obstante que pudo haber seguido con sus éxitos en Buenos Aires.
Pero el terruño pudo más y aquí siguió con su misión, a la que se había sumado su hermano menor.
La prensa lo respetaba y seguía sus pasos brindándole generosos espacios. El público lo adoraba y la crítica estaba de su lado. Hay muchos que señalaron un camino en el arte popular y que hoy están enterrados por el olvido. Olivares es no de esos.