El enjambre compone sola una abeja
En esta antología, a Karl Marx lo atraviesan abejas, arañas, mariposas y plagas que no articulan
simples imágenes marginales, sino figuras decisivas para pensar el trabajo, la técnica, la producción
y la distancia entre naturaleza e historia. A través de fragmentos cuidadosamente reunidos, El
enjambre compone solo una abeja descubre una zona singular de su pensamiento, donde la celda y
el insecto iluminan con fuerza insospechada los núcleos de la economía política. El resultado es un
Marx sorprendente e incisivo: una entrada oblicua y fascinante a su imaginario conceptual.