Cuando conocí a Casandra
¿Qué mujeres tienen derecho a convertirse en mito?
No todas las mujeres sueñan desde el mismo lugar. Antes de ser una artista, Casandra fue una pregunta.
Casandra, Casandra, Casandra. ¿Quién eres, qué quieres de esta vida?
Viviana conoce a Casandra en una cafetería de la capital: una mujer magnética y segura, que carga tubos de pintura y parece habitar el mundo como si este hubiese aprendido a abrirle paso. A primera vista, Casandra es una pintora reconocida, una artista capaz de transformar árboles, bosques y paisajes del sur en imágenes vivas en el lienzo. Pero detrás de esa figura luminosa hay una historia que nadie conoce completa.
A través de distintas voces, Cuando conocí a Casandra reconstruye la vida de una mujer que atravesó el trabajo doméstico, la maternidad, el sistema de educación (y su marginalización) y el arte para hacerse un lugar en un mundo que no fue pensado para ella. En ese recorrido, la novela pregunta quiénes tienen derecho a crear, qué vidas son consideradas posibles para cada mujer y cuántas de ellas quedan fuera del relato del éxito antes siquiera de imaginarlo.
Íntima y política, esta es una historia sobre amistad, clase, memoria y deseo. Sobre una mujer convertida en mito, y sobre quienes intentan entender qué hubo tras su nombre.
Casandra es un mito. Pero ¿qué pasaría si ya no lo fuera?