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ISBN 978-956-03-0689-0

Küyen una perra con propósito

Autor:Burgos zambrano, Marcelo Alejandro
Editorial:Burgos Zambrano, Marcelo Alejandro
Materia:Generalidades
Público objetivo:General
Publicado:2026-10-31
Número de edición:1
Número de páginas:120
Tamaño:12x21cm.
Precio:$9.000
Encuadernación:Tapa blanda o rústica
Soporte:Impreso
Idioma:Español
Ciudad:Coronel

Reseña

Küyen: Una Perra con Propósito (Búsqueda y Rescate)

El sol apenas comienza aparecer sobre el horizonte cuando los equipos de emergencia se despliegan en una zona de catástrofe. El aire está cargado de polvo, el ruido de los generadores es ensordecedor y el tiempo corre en contra de quienes han quedado atrapados bajo el peso de los escombros. En medio de este caos controlado, una figura cuadrúpeda se mueve con una determinación que desafía el instinto de conservación de cualquier ser vivo. No hay duda en su paso, solo una nariz que filtra millones de partículas de olor por segundo en busca de una sola emanación: el aroma de la vida humana. Esta perra, cuya mirada proyecta una inteligencia antigua y una calma imperturbable, no es solo un animal de trabajo. Es el corazón latente de esta metodología, la inspiración que da nombre a cada página de este libro y la prueba viviente de que la lengua de la tierra es capaz de guiar las misiones más nobles del ser humano.
Su nombre es Küyen. Como mencionamos anteriormente, este vocablo significa luna en mapuzungun, y nadie que la vea trabajar podría dudar de la justicia de ese nombre. Al igual que el satélite que guía a los viajeros en la oscuridad de la noche, Küyen se ha convertido en una luz de esperanza en los escenarios más sombríos de la tragedia humana. Pero su historia no comenzó en las pistas de certificación internacional, sino en el compromiso diario por demostrar que un perro, entrenado bajo los pilares de la identidad y el respeto cultural, puede alcanzar la cima de la operatividad técnica a nivel mundial.

Ilustración 2Búsqueda Operativo Nacimiento 2023
Küyen es una perra especialista en Búsqueda y Rescate (KSAR, por sus siglas en inglés Search and Rescue Canine) de personas vivas. Su labor no consiste en seguir un rastro específico desde un punto de partida, sino en lo que técnicamente denominamos "venteo": barrer grandes extensiones de terreno o estructuras colapsadas para detectar cualquier rastro de olor humano que flote en las corrientes de aire. Cuando Küyen localiza ese aroma, su comportamiento cambia drásticamente. El juego se vuelve seriedad, y su ladrido —claro, insistente y rítmico— se convierte en la señal que guía a los rescatistas hacia alguien que, hasta hace un momento, estaba perdido para el mundo.
Lograr este nivel de desempeño no es fruto del azar. Küyen ostenta la certificación de la IRO (International Rescue Dog Organisation), la entidad máxima a nivel mundial que regula y estandariza las competencias de los perros de rescate. Obtener este sello internacional implica someterse a pruebas de una rigurosidad extrema, donde se evalúa no solo la capacidad olfativa, sino la obediencia bajo distracción máxima, la destreza para moverse sobre superficies inestables y, fundamentalmente, el equilibrio psicológico del animal. En estos exámenes, el perro debe demostrar que es capaz de mantener el enfoque absoluto mientras a su alrededor hay ruidos de maquinarias, otros animales o personas en estado de agitación. Es aquí donde la metodología bilingüe que propongo demostró su verdadera potencia de fuego.
Durante los entrenamientos y las evaluaciones de Küyen, el uso de comandos en mapuzungun no fue un obstáculo para los jueces internacionales; por el contrario, fue una revelación de eficiencia. Cuando la tensión es máxima y el entorno es hostil, la claridad de los sonidos es vital. Pronunciar Kintun para darle la orden de búsqueda no es solo un acto simbólico. El fonema Kintun —buscar, en mapuzungun— posee una estructura acústica que el perro identifica con una latencia de respuesta mínima. Para Küyen, escuchar esa palabra es el disparador de un estado mental de flujo, donde su sistema de recompensa se activa y toda su energía se canaliza hacia un único objetivo: encontrar.
Recuerdo una sesión de entrenamiento particularmente difícil en un terreno boscoso y de topografía accidentada. El viento cambiaba de dirección constantemente, dispersando el olor de la víctima ficticia y complicando la lectura del perro. Küyen estaba fatigada tras varias horas de trabajo, y la tentación de abandonar el patrón de búsqueda para explorar olores secundarios de rastreo de fauna silvestre era evidente en su lenguaje corporal. En ese momento, no necesitaba un grito o una imposición autoritaria en un idioma extraño que no resonara con nuestra historia compartida. Me acerqué a ella, capté su mirada y, bajando el tono de voz para infundirle confianza, repetí la instrucción con calma. En ese instante, la conexión se restableció. No era un adiestrador dando órdenes a un subordinado; éramos dos seres unidos por un propósito cimentado en palabras que pertenecen a este suelo. Ella reanudó la tarea con una energía renovada y, diez minutos después, el bosque se llenó con su ladrido de marcaje. La "víctima" había sido localizada.
La importancia de Küyen como perro de búsqueda y rescate trasciende su capacidad técnica. Ella es una embajadora de la vida. En su labor, no hay espacio para el prejuicio ni para las barreras lingüísticas que nos dividen a los seres humanos. Cuando una persona está atrapada bajo los escombros de un terremoto o perdida en la inmensidad de la cordillera, no le importa si el perro que viene a salvarlo responde a comandos en alemán, inglés o mapuzungun. Lo único que importa es la efectividad de ese vínculo. Y es precisamente esa efectividad la que quiero transmitir a cada lector. Si una lengua como el mapuzungun es capaz de coordinar la complejidad técnica requerida para salvar vidas humanas bajo los estándares internacionales de la IRO, es más que capaz de ayudar a cualquier familia a educar a su perro en el parque de su barrio.
Küyen personifica la transición del perro doméstico al perro con propósito. Para ella, el entrenamiento es una extensión del juego, pero para los humanos que observamos su trabajo, es una lección de humildad y cultura. Al verla trabajar, se entiende que tañi trewa es mucho más que una mascota: es una compañera de equipo, una profesional K9 que utiliza sus sentidos ancestrales para corregir los errores de nuestra falibilidad humana. Su presencia en este libro es el recordatorio constante de que no estamos enseñando trucos vacíos; estamos construyendo herramientas de comunicación que deben ser sólidas, confiables y, sobre todo, cargadas de sentido.
Antes de avanzar hacia los conceptos técnicos y las guías de comandos, es vital que te prepares para ver a tu propio perro a través de los ojos con los que yo miro a Küyen. Cada vez que pronuncies una instrucción, recuerda que estás interviniendo en la psicología de un ser vivo que confía plenamente en tu guía. Para que esa guía sea efectiva, debemos estructurar nuestra relación desde una base sólida de aprendizaje. No se trata solo de la palabra que sale de nuestra boca, sino de cómo el cerebro de nuestro perro procesa ese sonido y lo convierte en una conducta voluntaria. Comprender la mecánica interna de esta comunicación nos permitirá afinar nuestra técnica, asegurando que cada Kintun o cada Anün sea el inicio de una respuesta perfecta, nacida de un entendimiento que no conoce fronteras culturales.


Ilustración 3- Certificación IRO 2024 - ANB Melipilla - Santiago

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