La unión alma y cuerpo
Un problema gnoseológico
René Descartes es, indiscutiblemente, una de las figuras más célebres de la historia de la filosofía. Su pensamiento fue tan innovador que la filosofía después de él nunca pudo volver atrás. Entre sus ideas revolucionarias surgió una que resultó ser controvertida: el cuerpo y el alma son cosas absolutamente distintas, pero que también pueden unirse. A primera vista, no encontramos mayor problema en este razonamiento; sin embargo, Isadora Küpfer nos invita a repensar esta noción desde una perspectiva audaz y novedosa. El problema, nos dirá, radica en que el pensamiento de Descartes sobre el alma y el cuerpo produce un quiebre gnoseológico insuperable dentro de su filosofía. Una vez que Descartes separa las ideas que se tienen del alma y el cuerpo, estas se exilian mutuamente y nunca pueden volverse a unir. Lo novedoso del ensayo de esta joven autora es que esta separación tajante no se da en el ámbito de existencia, sino en el del pensamiento. No es posible concebir la idea de una unión entre el alma y el cuerpo. El quiebre de la filosofía cartesiana, identificado ya por los propios contemporáneos del francés, es más profundo de lo que se creía. Este ensayo indaga en pasajes claves del corpus cartesiano para probar cómo Descartes construye una filosofía del individuo que se niega a sí misma.
Concebir la unión entre alma y cuerpo se plantea, entonces, como un imposible, debido a las condiciones impuestas por el criterio de verdad. Es decir, nos enfrentamos a un problema gnoseológico a la hora de intentar concebir una unión entre res cogitans y res extensa, originado por la rotunda distinción entre ellas impuesta en sus Principios de Filosofía y por el funcionamiento del criterio de verdad explicado en sus Meditaciones.