Peregrino
Los poemas de Peregrino viajan por los territorios de la memoria, la herida y el asombro. Exploran un camino donde el viento trae cartas, la tierra ofrece sus frutos, el mar guarda antiguos naufragios y una bandada de pájaros señala, por momentos, el rumbo del cielo. El peregrino escucha, contempla, camina. Lleva consigo sus sueños, sus dolores, sus preguntas y también aquello que no consigue nombrar. Avanza a tientas, entre la tormenta y la calma, hasta descubrir que algunas respuestas no llegan como palabras, sino como una luz tenue, una plegaria, un abrazo. Y ahí, detrás de la última frontera, existe un lugar donde quedarse.