Un verano para amar a Dios
50 consideraciones espirituales (+ 8 bonus) Para corazones jóvenes que quieran crecer en vacaciones
Durante el año es más fácil acordarse de Dios:
hay horarios, lugares, personas que ayudan.
En verano, en cambio, nada te obliga.
Allí se ve qué hay realmente en tu corazón.
No lo que sabes, sino lo que amas.
Este verano puede ser maravilloso, si lo vives junto
a Dios.
Si eliges rezar cada día cambiará el rumbo de tu vida.
Vivirás con un fin, un propósito, una misión.
Amarás la Voluntad de Dios para ti.
Recuerda que de Él no quita nada y lo da todo.
Del Cielo solo nos llegan bienes.
Disfruta.
Descansa.
Da gracias.
Pide perdón.
Busca amar sin retribución.
Y serás feliz en este verano...
y en toda tu vida.