La guerra de los mundos
Una tranquila tarde de finales del siglo diecinueve, algo cae del cielo sobre los campos de Surrey. Los curiosos que se acercan a mirar no imaginan que están presenciando el fin de una era y de la convicción, tan antigua como la especie humana, de que este planeta nos pertenece y que ninguna inteligencia superior a la nuestra puede amenazarlo.
El narrador, un hombre común atrapado por la curiosidad y luego por el pánico, es testigo de cómo seres de otro planeta emergen de sus naves y despliegan una tecnología ante la cual los ejércitos de la Tierra resultan inútiles. La huida, el hambre, la soledad entre las ruinas de la ciudad y el encuentro con otros sobrevivientes, lo enfrentan a una pregunta inevitable, ¿qué queda de la civilización cuando el ser humano deja de ser el depredador y se convierte en la presa.
Escrita en 1897, La guerra de los mundos inaugura la ciencia ficción moderna y construye, bajo la forma de una invasión extraterrestre, una crítica mordaz al colonialismo y a la arrogancia de un imperio que se creía invencible. La obra de H. G. Wells sigue siendo, más de un siglo después, un espejo que le pregunta a cada época qué tan segura está de su propio dominio sobre el mundo.