Talismán
Marisol Saborido Yudin
Maite, la protagonista de esta novela, está en esa etapa de la vida donde parece que todas las cartas, a su manera, ya han sido echadas. Hijos que crecen –siempre tan rápido ante la mirada de la madre–, una profesión consolidada. El juego le muestra una vida construida, con sus vaivenes igual que las de muchos, pero con buenos resultados. Su encuentro con Pascal, en el marco de un equipo de trabajo, vuelve a mezclar el mazo y barajar de nuevo. De la ilusión y de un deseo revitalizado, se asomará primero la duda. Hasta que ese comienzo que bien pudo haberse convertido en una segunda oportunidad, una historia de amor poderosa, mostrará su cara más oscura.
Nada de lo que fue y lucía bien amarrado se queda en su lugar. Ahora Maite habita un mundo dado vuelta, sacudido, inestable. Aprende rápido que las preguntas de por qué a mí, por qué yo, por qué no supe ver quién era no le traerán respuestas que mitiguen su pena. Con mucho dolor y, a veces, resistiéndose, se verá obligada a recoger sus pedazos y volverse a armar. Pero ¿igual que antes? ¿Es eso posible? ¿Qué significa recomponerse?
Algunos animales, nos cuenta esta novela, dejan su esqueleto, se despojan de su piel, para poder crecer. Algunos seres humanos –en especial esta protagonista que con mano diestra dibujó Marisol Saborido—también tienen que hacerlo. La travesía de Maite viene a decirnos que toda certeza es provisoria. Que la vida es cambio y marcha siempre hacia adelante. Que para sostenernos en el vendaval que nos toque hacen falta lazos verdaderos, palabras francas, un corazón abierto y generoso. Y, a veces, la fe puesta hasta en un talismán.
Silvia Itkin, escritora.